A pesar de un movimiento reciente a la derecha, la mayoría de los votantes latinos apoya a personas y temas LGBTQ

Alexa K. Haverlah

8 de noviembre de 2022

Cuando salió la canción “Caro” del rapero puertorriqueño Bad Bunny en 2018, conmovió hasta las lágrimas a Canela López, una escritora latinx transgénero para el periódico escolar Tulane Hullabaloo  en Nueva Orleans, Luisiana.

En 2020, Bad Bunny se convirtió en el primer artista no anglófono de ser más transmitido en Spotify. Dos años después, ya es el artista más retransmitido en todas plataformas del mundo.

Parte de su encanto es cómo subvierte las normas de machismo, como lo hace en el video musical “Caro.”

Al principio del video, aparece Bad Bunny haciéndose la manicura con su estilo característico de uñas negras. Entonces, es reemplazado por un actor queer quien baila con pavoneo y canta la letra con los labios.

En una pasarela, sale gente representante de todo el espectro de la humanidad, incluyendo transformistas, jóvenes, mayores y personas con capacidades diferentes. El ambiente de los modelos y la audiencia es de puro orgullo.

También canta Ricky Martin, otro famoso cantante puertorriqueño, quien es abiertamente gay. Martin y Bad Bunny cantan en bucle, “Yo solamente soy feliz”.

Ver una aceptación de la latinidad queer y el positivismo corporal, en un género históricamente asociado con la homofobia y el machismo, significó mucho para López.

En su nota para la sección “Intersectional Confessional” (“Confesionario interseccional”) del Hullabaloo, describió cómo los medios de comunicación suelen representar la homosexualidad según los blancos.

“Sin personas que se parezcan a mí, actúen como yo y que amen como yo en los medios de comunicación populares, mi identidad como queer Latinx se siente invalidada e invisible”, escribió López.

Ser queer y una persona de color en una sociedad donde existe la homofobia, la transfobia y la violencia estatal sistémica contra los inmigrantes y afroamericanos es difícil en el mejor de los casos, peligroso en el peor.

Pero una nueva encuesta de Univisión muestra que la mentalidad sobre las personas y temas LGBTQ ha estado cambiando entre la comunidad latina de Texas. Tal vez esto quiere decir que los demócratas de Texas harían bien en centrarse en las personas y los derechos LGBTQ para retener a los votantes latinos.

En 2018, más de uno de cada cinco latinos que tiene entre los 18 y 34 años se identificaba como LGBTQ, comparado con 14% de los afroamericanos, 13% de los anglos y 9% de los asiáticos americanos.

Este año, el apoyo para los latinos queer parece que ha aumentado, según una encuesta de Univisión, que fue realizada en colaboración con la Universidad de Texas en Austin donde entrevistaron a 1,400 votantes registrados en Texas: 500 personas que se identifican como hispanos y 400 que se identifican como afroamericanos.

66% de los hispanos encuestados en Texas dijeron que están a favor de conservar los grupos estudiantiles de LGBTQ en las escuelas públicas, incluyendo las secundarias y universidades. El porcentaje es el más alto entre los otros grupos raciales encuestados: 52% de los angloamericanos encuestados y 59% de los afroamericanos opinan lo mismo.

Giselle “Bibi” Tansey, 27, y su hermana Giovannia “Jimena” Llamas, 28, dijeron que estaban haciendo su deber cívico al votar en la biblioteca Pleasant Hill de Austin, Texas, el martes, 1 de noviembre, durante la votación temprana para las elecciones intermedias de 2022.

Las hermanas dijeron que estaban especialmente “felices de contribuir”, ya que sus padres, Juan y Juanamaría, son residentes que pagan impuestos, pero no pueden votar porque no son ciudadanos. “Votamos por nuestros padres”.

Era su tercera vez en votar. Anteriormente, ellas habían votado en las elecciones de 2016 y 2020. Llamas enlistó una variedad de razones para querer un cambio del gobierno en Texas, incluyendo el manejo del Estado de la tormenta de invierno Uri el año pasado, los derechos reproductivos, las armas, la educación  y los derechos de las personas transgéneros. “Nos haríamos bien un cambio”, dijo.

La legislatura de Texas presentó 30 proyectos de ley anti LGBTQ en la sesión pasada, según el sistema de seguimiento de proyectos de ley de Equality Texas, una organización estatal de defensa política de las personas LGBTQ.

Algunos distritos en Texas han aprovechado los ataques contra la comunidad LGBTQ para establecer sus propias reglas que hacen invisibles las identidades de los jóvenes transgéneros. En Grapevine, Texas, por ejemplo, los maestros no serán obligados a decir los pronombres que se alinean con el género del estudiante, aunque los padres del estudiante se los pidan, lo que puede llevar a confundir deliberadamente el género de los alumnos.

A Tansey le sorprendieron las estadísticas, e hizo responsables a los hombres hispanos de la homofobia y transfobia. “La cultura machista es algo real”, dijo.

Llamas estuvo de acuerdo con su hermana y agregó que tener una mentalidad abierta no salió natural para su padre. “Aprendió a tener una mente abierta gracias a nosotras”.

Esta opinión coincide con datos de Axios, que muestran cómo la aceptación de las personas LGBTQ entre los hispanos mejora con cada nueva generación: 50% de la primera generación de hispanos encuestados dice que está cómodo alrededor de las personas LGBTQ; 71% de la segunda generación y 76% de la tercera generación dice lo mismo.

Los datos coinciden con las experiencias de vida de las hermanas. Tienen un primo gay que vive en Atlanta y ha sido expulsado de la familia. Su abuelo es particularmente tradicional, dijeron, entonces ellas no se sentirían cómodas de decirle si tuvieran un hijo gay o transgénero.

Pero Tansey notó que las madres hispanas siempre apoyan a sus niños, sin importar lo quién sean. Su propia hija, Evelynn, tiene seis años y asiste a St. Ignatius, una escuela privada católica, porque ofrece atención infantil temprana. Evelynn sabe que no debe juzgar a nadie por ser diferente, dice Tansey, porque este mensaje es lo que escucha y practica en su iglesia, escuela y casa.

“Estoy intentando no hacerme ilusiones”, dijo Llamas, “Pero espero que pierda Abbott”.

Si Abbott es reelegido, las hermanas bromeaban sobre mudarse a México, donde el aborto es legal y prácticamente gratis, debido al sistema de salud pública ahí. Agregó Llamas: “Mi inhalador del asma en México sale a $10; aquí cuesta $250”.

La ironía de que sus derechos estén siendo restringidos en el país donde se supone que tendrían más oportunidades no les pasó desapercibida. “Nuestros padres vinieron aquí para brindarnos una mejor vida”.

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